EL ORIGEN DE LAS DANZAS FOLKLORICAS – Carlos Vega – 002

PREFACIO

Las publicaciones del autor sobre el origen de las danzas folklóricas argentinas tienen ya muchos años y están fuera del alcance inmediato de los estudiosos que se interesan por el tema y sus vastas implicaciones. Desde el punto de vista intelectual la danza no es un entretenimiento más o menos apacible o necesario; hace mucho tiempo que  su nutrido problema rió concita el empeño de grandes pensadores y que su naturaleza singular la ha colocado entre los bienes espirituales que atraen desde más lejos y sumergen en lo más hondo. Instintos de la especie alimentan sus raíces y a su incitación obedecen desde los reyes hasta los desposeídos. Todos pueden ascender, en sus dominios, a la distinguida situación de protagonistas, y como por la savia de la danza se escurre la naturaleza, andan siempre las tendencias de los intérpretes por entre sonrojos de moralistas; la comunidad suele atribuirle la representación de sus ideales, y el danzante, consigo, anuncia su propia intimidad, el mensaje de su promesa. La danza social es la única creación del hombre cuyas expresiones pueden simpatizar en un momento con todos los hombres del mundo; la única que sabe hallar trasfondos accesibles y habla el lenguaje sabido. Su densidad en significación ha inspirado la profunda idea de que es “la vida en un nivel superior”, y por su potencialidad originaria se ha llamado “la madre de las artes”. Cualquier contribución a su estudio —la más humilde monografía— se exalta en consecuencias por la virtud del tema, y es claro entonces que el autor del presente ensayo se esfuerce por renovar y mejorar un aporte que, a partir

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